1¡Ay de los que aun acostados hacen planes inicuos y maquinan el mal, y en cuanto amanece los ejecutan, porque tienen el poder en la mano!
2Codician las propiedades de otros, y se las quitan; codician casas, y las toman; oprimen al hombre y a su familia, al hombre y a su heredad.
3Por lo tanto, así ha dicho el Señor:
4Cuando llegue el momento, su mal será proverbial, y como lamento les cantarán esta endecha:
«Hemos sido destruidos por completo.
Dios ha cambiado la suerte de nuestro pueblo.
¡Nos ha quitado nuestros campos!
¡Se los ha dado a otros en propiedad!»
5Así que no habrá quien reparta terrenos por sorteo en la congregación del Señor.
Que nos dice hoy el Señor?...
En que se detiene nuestra atención, cuando leemos la lectura? No será que hay muchas palabras que resuenan, porque están cargadas de actualidad?
PODER-OPRESIÓN-POBRES-MAL-CODICIA- QUITAR-CAMPO-HERENCIA
Creo que estas palabras están cargadas de actualidad, cuando vemos que, de los distintos resortes del poder, se hace uso y abuso de las personas que con necesidades reales, son utilizadas para beneficio de unos pocos "dirigentes", que enarbolando las banderas de justicia social, hacen negocios personales...
De un estado que ha arrastrado al país, cargado de recursos naturales, a los estándares de los países mas pobres de la tierra...
A la clase política en general, que no supo o no pudo, desde la vuelta a la democracia, construir una nación que incluya a todos los habitantes de esta hermosa tierra, dando trabajo y bienestar al pueblo...
Y al pueblo de la nación! Responsable también, de dejarse llevar por los cantos de sirenas, que con presuntas soluciones mágicas, prometen dar sin esfuerzo alguno, una renta que el país no produce, o peor aun, creer que no existe el merito y que la solución es quitarle al que tiene algo, aunque se lo haya ganado con esfuerzo...
Hay que recapacitar! En un momento donde el mundo esta convulsionado. Después de la pandemia y la invasión de Rusia a Ucrania, que dejó sin alimentos y combustible a Europa. Nosotros seguimos sin tomar decisiones, perdiendo la oportunidad de ser los abastecedores de Europa, y que por desinteligencias, ni siquiera podemos llevar a las ciudades y a la producción, el gas necesario. Debemos de importar el mismo a valores siderales, cuando lo venteamos en vaca muerta! Ponemos altas retenciones y restricciones a las exportaciones de granos, que hoy el mundo demanda...
El poder, el mal y la codicia de algunos, han llevado al país al borde del abismo... No les parece que ya es hora de cambiar la historia? Que herencia le dejaremos a nuestros hijos, que hoy creen que la única salida es Ezeiza...
Que no tengamos que decir:
«Hemos sido destruidos por completo.
Dios ha cambiado la suerte de nuestro pueblo.
¡Nos ha quitado nuestros campos!
¡Se los ha dado a otros en propiedad!»

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