Desde que se dispararon los índices inflacionarios, se
fijaron los ojos en las paritarias y sobre todo en las de los docentes, y el comienzo de las clases.
Durante el mes de enero se proponía empezar a discutir
salarios docentes, para que al llegar marzo, no nos encontráramos sin el
comienzo de las clases. Y finalmente, llegamos a marzo y paso lo que todos suponíamos que pasaría, la
propuesta salarial es rechazada por insuficiente, por distar demasiado del
reclamo de los maestros. El gobierno propuso, 22% en tres tramos, 12% para
marzo, 5% para agosto y 5% para octubre, más una suma de $1000 como presentismo
y además propuso, extender el acuerdo
hasta junio del año próximo, agregando un 9% y mil pesos más como presentismo.
A esto también, hay que agregar, que se encuentran en plan
de lucha, los empleados de la sanidad, los gremios estatales, la CTA, etc.
Otros gremios, como Bancarios y Petroleros, no solo deben
lidiar en la discusión paritaria con los porcentajes de la inflación del año
pasado, más el acumulado de enero y febrero de este año. Sino que también, se
encuentran entrampados con el problema, que si logran el aumento merecido, se
lo lleva el gobierno con el mal llamado impuesto a las ganancias.
En este contexto, donde se pretende regular, primeros los
precios, con el plan de precios cuidados y por otro lado permitiendo aumentos
en otros rubros como, pre-pagas, transporte, colegios y sobre todo combustibles
(6%) que es un disparador en los precios, con los impactantes índices del 3,6
de enero y un 5 o 6 %, que dan las consultoras para febrero. ¿Qué podemos
esperar para marzo?
Evidentemente, se pretende estabilizar los precios, con el
ajuste salarial.
Sabemos, los que ya peinamos canas, por
experiencia de tantas décadas de inflación vividas, que este cóctel nos da como panorama, una catarata de conflictos que seguirán en aumento, por que el
asalariado pretende, como es lógico, mantener su poder adquisitivo.