DOS MIRADAS. Es nuestra intención, confrontar las dos visiones que existen en nuestro país de la realidad. Buscar, lineas comunes de pensamiento, que nos permita achicar la brecha existente. Debatir, con fundamento las ideas que defendemos. Y POR ENCIMA DE TODO, MANTENER EL RESPETO A LA DIVERSIDAD DE OPINIÓN.
jueves, 30 de junio de 2016
1º DE JULIO ANIVERSARIO DEL FALLECIMIENTO DE PERON
martes, 28 de junio de 2016
20 DE JUNIO DIA DE LA BANDERA
Los Belgrano, una de las familias más acaudaladas de la sociedad porteña, transcurría entre los negocios del padre y las cotidianidades de la religión y las tertulias. Por ser vecinos del Convento de Santo Domingo, el papá y la mamá profesaban en la Tercera Orden de Santo Domingo (Terciarios Dominicos) como así también uno de sus hermanos, Domingo Estanislao, que entró como fraile de ese convento y sería el albacea testamentario de él. El mismo Manuel profesó como Terciario Dominico. Sus primeras letras fueron enseñadas tras los muros del convento dominicano. Y allí comenzó a ser tallada su figura, como un pensador en torno a los movimientos que luego, ayudaría a consolidar. Durante su permanencia en España (las universidades de Salamanca, Valladolid y Madrid) comenzó a estudiar sobre las novedades políticas del momento, la ilustración. Belgrano consideraba que estas ideas eran muy interesantes, pero mientras que la ponencia Francesa de la ilustración descartaba de cuajo a la religión, para Belgrano, las prácticas religiosas y su filosofía no debían ser despreciadas sino sumarlas a esta corriente sociopolítica. Tendrá cercanía con el Rey de España Carlos III, bastante progresista para los cánones de la época y era un abanderado defensor y promotor del reconocimiento por la Iglesia del Dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, lo cual fue realizada en la Bula “Ineffabilis Deus”del 8 de Diciembre de 1854, por el Papa Pío IX. Así es que vuelve a la Ciudad de Buenos Aires y ocupará el cargo del Consulado. Cabe recordar que la Ciudad era de gran devoción al Culto de la Virgen María, y Belgrano lo será de la Virgen del Rosario, del Convento de Santo Domingo y cada sesión del Consulado, se iniciará bajo la “protección de la Santísima Virgen María” En el año 1810 aparece el periódico “Correo de Comercio”, que dirigirá Manuel Belgrano. En sus páginas se observa la doctrina del prócer, y leemos en este diario: “… la religión es el sostén principal e indispensable del Estado y el apoyo firme de las obligaciones del ciudadano. Riámonos de las virtudes morales, que no estén apoyadas por nuestra Santa Religión.” También pone hincapié que en las parroquias se debe enseñar educación a niños y niñas y que los párrocos pongan más atención “a los pobres vivos que a los pobres muertos”. ![]() El Canónigo Gorriti bendice la primera bandera creada por Manuel Belgrano en San Salvador de Jujuy el 25 de mayo de 1812. Por Alfredo Leuco Si me permite, Don Manuel, me gustaría decirle que usted es el espejo en el que todos los políticos argentinos deberían mirarse. Porque usted hizo el camino inverso de tantos políticos corruptos. La mayoría llega pobre a la función pública y sale rico. La mayoría se enriquece ilícitamente. Su biografía demuestra que usted hizo todo lo contrario. Nació rico. Nació en cuna de oro porque su padre era un importante comerciante. Por eso pudo acceder a la educación a la que accedió. Por eso Salamanca, Valladolid. Pero se pasó la vida repartiendo su fortuna entre la gente común. Y murió pobre. Se empobreció lícitamente. Se convirtió en una bandera de austeridad republicana. Usted, justo usted, que es el creador de la bandera convirtió su trayectoria en una bandera y su cuerpo en el abanderado de los mejores valores que debe tener un hombre público que está obligado a servir a su comunidad. Por eso creo que a 200 años del nacimiento de la patria llegó la hora de pedirle perdón. Mil disculpas, Manuel Belgrano. Ojalá nos perdone. Y si me permite, como una manera de desagravio, me gustaría decirle gracias por todo lo que hizo por nosotros. En este Bicentenario le decimos gracias por haber protegido siempre a los más desprotegidos, a los más humildes, a los ancianos, a las mujeres y a los indios. Por haber impulsado siempre el progreso y el bienestar de la gente. Por darle a la tierra el carácter de generadora de riquezas y haber inventado el impuesto a las tierras improductivas. Progresismo puro. Gracias por grabarnos a fuego en nuestra identidad esa frase maravillosa que dice que el sentimiento de libertad es capaz de transformar en héroes a los ciudadanos más simples. Gracias por su combate permanente contra los monopolios y todo tipo de autoritarismo. Por haber sido miembro del primer gobierno patrio. Por defender la libertad de prensa y la modernización. Por haber traído de Europa las ideas más avanzadas de soberanía y emancipación y las tres vigas maestras de la revolución francesa: libertad, igualdad y fraternidad. Gracias por la inmensidad de su cultura. Por hablar y leer perfectamente en inglés, francés, italiano y latín. Gracias por haber redactado junto a Mariano Moreno el Plan Revolucionario que se presentó a la Junta. Gracias por decir que la patria es educación. Por haber donado sus sueldos para construir la biblioteca pública y varias escuelas que se construyeron 170 años después. Gracias por el coraje de haber combatido en las invasiones inglesas y por convertirse en General de la Nación cuando su formación era de abogado, economista, diplomático y periodista. Pese a todo no dudó en tomar las armas y las estrategias militares para defender esta bendita tierra. Gracias, por haberles salvado la vida a la esposa y a la hija del general San Martín. Ojalá alguna vez nos perdone que lo hayamos dejado morir en la más terrible de las miserias. Vencido por las enfermedades y con el único tesoro de su reloj personal para recompensar al médico que lo asistió hasta el final. Le confieso que me produjo un desgarro en el alma cuando leí que su cuerpo estuvo ocho días sin poder ser sepultado por falta de dinero. Siento vergüenza histórica retroactiva. Por eso perdón y gracias, don Manuel Belgrano. Gracias por la escarapela y por la bandera. Y sobre todo gracias por enseñarnos con la enseña que Belgrano nos legó que la lucha por una patria más justa es la verdadera bandera idolatrada. En sus Memorias, cartas y otros documentos hace declaraciones claras de respeto hacia la Virgen María. Hasta el mismo Bartolomé Mitre nos detalla: “su ejército parecía una legión romana sujeta a las normas de una orden monacal”. Don Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano nació en la ciudad de la Santa Trinidad del Puerto de Santa María de los Buenos aires el 3 de junio de 1770, y fue bautizado por el sacerdote Juan Baltasar Maciel y Lacoizqueta en la Basílica de Nuestra Señora de la Merced al día siguiente, como era costumbre en aquella época y en su casa. El hogar del prócer estaba ubicado en el 430 de la avenida que lleva hoy su nombre (en aquella época calle de Santo Domingo), a 50 metros del convento de los Padres Dominicos. Los padres del general Manuel Belgrano, don Domingo Francisco María Cayetano Belgrano Peri (Italiano del pueblo de Oneglia, de quien luego se tradujo su apellido como “Pérez”) y doña María Josefa González Casero, contrajeron matrimonio en Buenos Aires, el 4 de noviembre de 1757. Tuvieron 16 hijos. En la Batalla de Tucumán, ocurrida el 24 de septiembre de 1812, en el Campo de las Carreras, el ya General Belgrano atribuye este triunfo a la Virgen de la Merced a la cual nombrará Generala del Ejército y le entregará su bastón de mando. Mons. Agustín Molina primer Obispo de Tucumán; se referirá a Belgrano en un escrito como: “El modesto caudillo, tan religioso como intrépido, atribuye a Dios la victoria y a su Augusta Madre María le consagra parte de sus despojos en prueba de su reconocimiento, y determina se solemnice en honor suyo una función devota”. Para el nombramiento de la Virgen de las Mercedes como Generala del Ejército, Belgrano proclamará: “A Ti sola, Oh Reina de los Cielos y Madre de mi Señor Jesucristo os debemos el triunfo que ha obtenido el Ejército de la Patria y hoy te nombro Generala del Ejército” le colocó el bastón de mando, que hasta el día de hoy ostenta en su basílica en San Miguel de Tucumán y se retiró del acto Leemos sobre sus escritos: “Los hombres grandes leen en tiempos de guerra como en tiempos de paz. Nobleza de alma y sentimiento altruista, educación y vocación, espiritualidad y religiosidad, amor a la Patria, a la tierra y a su gente constituyen el corolario de todo buen cristiano”. así morirá el 20 de junio de 1820, y sus restos amortajados con el Habito de Santo Domingo, descansarán en el atrio de la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario del convento de los dominicos, hasta su exhumación para ser depositados en el nuevo sepulcro con el que la Nación homenajeaba a uno de sus Padres Fundadores, que vivió, e intentó siempre vivir de acuerdo a sus convenciones religiosas y que fueran colocadas en un lugar importante en la futura construcción de una Nación nueva. |


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